Siempre me había gustado la música punk-rock, pero también
las contradicciones, quizás por esos la idea de hacer este blog se me ocurrió
con la melodía de una de las canciones icónicas del heavy metal español en la
cabeza: “Resistiré” de Baron Rojo.
O quizás no fueran mis contradicciones, sino que llevaba soportando durante toda la semana a un taladro industrial machacando el sueldo debajo de la habitación donde escribía. Un LIEBHERR R942 CC RAMMER + DRILL MACHINE que machaba el suelo como machaca tus neuronas un chupito de Jägermeister con Red Bull en un after hours, al ritmo del Dü Hast de Rammstein.
Durante esa aquella semana esa máquina era “el mal”, su brazo con sus engranajes, sus mangueras y sus mecanismos hidráulicos me recordaban a los robots malvados de la 2ª o la 3ª parte de Matrix. Aquellas maquinas trataban de aniquilar a los humanos que habían escapado de la alineación y yo me sentía “Neo” surfeando para escapar de aquella superestructura demoníaca.
El mercado, la superestructura, la alineación como en el “Gran Hermano” de Orwell y el vació en
el que miraba Lorca cuando adivinaba la sociedad postindustrial en el Nueva
York del crack del 1929. Era eso, el miedo al vacío en el interior y a la
crisis en el exterior, al pasado, a la historia que se repetía una vez más.

